Cómo hacer sostenible el Sistema Público Español (parte 2)

Siguiendo con lo expuesto en la parte 1, las alternativas a las políticas neoliberales impuestas por Europa y seguidas sin rechistar por los dirigentes españoles, son las siguientes:

· En cuanto a los gastos, el Estado podría haber eliminado la partida presupuestaria de 10.000 millones a la Iglesia Católica, reducir el gasto militar, eliminar el Senado (que a efectos prácticos no sirve de nada), eliminar las subvenciones a la Patronal y los sindicatos, eliminar las dietas de los diputados y los sobresueldos de los políticos, etc.

· En cuanto a ingresos, el Estado podría haber mantenido y aumentado el impuesto de sucesiones y patrimonio a las rentas más altas, haber subido los impuestos sobre las personas físicas y las rentas del capital a las clases más altas (hasta un 80 o 90%), podría haber eliminado las SICAV y la escandalosa posibilidad de tributar al 1%, investigar y perseguir la economía sumergida y el gran fraude fiscal de las grandes fortunas, que se estima en 270.000 millones de euros evadidos cada año, etc.

Por tanto, hay alternativas.

Otro asunto crucial del que hay que hablar, es la estrategia que nuestros gobiernos siguen y han seguido con el objetivo de desmantelar y hacer insostenible de facto el Sistema Público Español. Veamos algunos ejemplos:

· Las Pensiones. Resulta que, un buen día, los empresarios y los políticos decidieron ponerse de acuerdo para impulsar el conocido como Pacto de Toledo. Un pacto que consiste básicamente en financiar las pensiones de la gente única y exclusivamente a través de la cotización de los trabajadores en activo.

¿Cuál ha sido el problema?

Que en crisis, al destruirse tejido productivo y aumentar considerablemente el paro, los ingresos para pagar las pensiones se han reducido drásticamente. Lo que ocurre es que tal y como está planteado, las pensiones públicas no se pueden sostener con el dinero de la gente que trabaja. ¡Pero hay dinero!, ¡los ricos deberían contribuir!. Ah, pero eso no. Hay que mantener el Pacto de Toledo porque es la ley, y por tanto no queda otra que, dentro de este plan maquiavélico, ir reduciendo las pensiones hasta su eliminación total.

· La Sanidad y la Educación. Otra estrategia que se sigue mucho es la de limitar desde el gobierno los fondos que se destinan a servicios públicos, como la sanidad o la educación. El truco es, por un lado ir reduciendo su financiación para legitimar que lo público no funciona bien o es insostenible, y por otro, destinar una parte de los fondos del Estado en financiar empresas privadas que gestionen la sanidad y la educación. Un negocio redondo a costa del dinero de la gente. Con esto consiguen lo que siempre han querido, elitizar los servicios públicos, y que cada cual se pague lo suyo. ¿Que no tienes dinero? pues púdrete en la ignorancia y muérete de enfermedad. Ésta y no otra es su mentalidad.

Pero aun queda pendiente la cuestión más importante de todas: si hay alternativas, ¿cómo podemos ponerlas en marcha?

Hay que luchar. No queda otra.

¿Cómo luchar? como sea. Partidos de izquierdas, partidos comunistas, sindicatos, plataformas ciudadanas, movimientos sociales, frentes populares, pero sobretodo, salir a la calle y protestar. Sea donde sea donde se desarrolle la actividad, hay que plantar cara al poder. Nos están matando lentamente y encima se quejan de que hacemos escraches, manifestaciones, ocupaciones, huelgas, etc. Pero con la que está cayendo pueden dar gracias de que todavía no les hayamos colgado de los huevos a todos.

Y nos podemos ir preparando si creemos que esta política va a retroceder en algún momento, o si actuando pacíficamente lograremos algún cambio.

Esto no es ni siquiera una lucha de clases. Es directamente una matanza encarnizada donde muere gente cada mes, ya sea por hambre, por deudas o por torturas policiales. Y mientras tengan el monopolio de la violencia, vencerán, porque las cosas se resuelven con violencia. Siempre ha sido así y no dejará de serlo porque nos sentemos en la calle y digamos basta. Somos adultos, no niños. No vivimos en el mundo de la piruleta. Si queremos que la situación económica mejore, hay que empezar a utilizar la violencia contra el poder que nos oprime. ¡Ellos están venciendo porque la están utilizando!


Cómo hacer sostenible el Sistema Público Español (parte 1)

Las cifras encima de la mesa. España tiene una deuda total de casi 4 billones de euros (4 veces más que nuestro PIB) que se desglosan de la siguiente manera según los datos de 2011 aportados por el economista José María Gay de Liébana:

· Deuda de las Empresas -> 1.260.800 millones de euros, donde el 50% de esta deuda pertence únicamente a 28 Empresas del Ibex 35, que concretamente deben 604.000 millones de euros.

· Deuda de los Bancos -> 1.094.000 millones de euros. Los bancos han prestado más dinero del que tenían y al pedirlo a la banca alemana se han endeudado, además de que dar crédito a personas que no podían devolverlo ha sido su principal negocio.

En estos momentos, los bancos y las grandes empresas españolas (más de 250 empleados) acumulan el 57,3% de la deuda total española. Y son los únicos que, siendo los principales responsables de la crisis y habiendo vivido por encima de sus posibilidades (eso que ahora está tan de moda decir), ni se aprietan el cinturón ni se les castiga. En contraste, la deuda de las PYMES sólo supone un 3% de la deuda total española.

· Deuda de las Famílias -> 871.500 millones de euros, donde el 64,7% de esta deuda pertenece únicamente al 10% de las famílias con más renta de España. Por tanto, quienes más han vivido por encima de sus posibilidades han sido las clases más altas. En estos momentos la deuda familiar supone un 20,6% de la deuda total española.

· Deuda de la Administración Pública -> 736.200 millones de euros y supone un 19,1% de la deuda total española. Esta deuda no sería tan elevada si los gobiernos del PSOE y del PP no hubieran rescatado a los bancos con la excusa de que eso haría fluir el crédito. Antes de la crisis, la deuda pública del Estado español era una de las más bajas de Europa.

Llegados a este punto, la pregunta que se hace todo el mundo es, ¿comó podemos pagar esta deuda, teniendo en cuenta que, además, una parte importante de ella es ilegítima? inciso: ilegítima que la paguemos entre todos, porque lo suyo sería que cada cual apechugara con lo suyo y pagara su deuda particular, pero los bancos no quieren pagar su deuda, imponen a los gobiernos de turno que nosotros paguemos su deuda además de pagar la nuestra.

Pues para pagar toda esta deuda soberana (gran parte de la cual, insisto, proviene de la deuda privada que los bancos han transferido a la sociedad) el Estado necesitaría estar en situación de Superávit, pero a día de hoy estamos en situación de Déficit y mientras nos encontremos en situación de Déficit, la deuda será impagable y aumentará cada año que pase. Por otro lado, la hipocresía de los bancos es absoluta: fuerzan a los gobiernos para que les rescaten, y ahora que el Estado está endeudado por ello, aprovechan para despotricar de la deuda pública y que hay que recortar el Estado del Bienestar. ¿Nadie se da cuenta de este despropósito?

Pero volviendo a la cuestión, ¿cuánto Déficit tiene el Estado español?

Según datos de 2011 el Déficit era de 91.344 millones de euros, pero en la actualidad se ha reducido a unos 70.000 millones.

Con todo esto, la situación además de ser alarmante es claramente evidente: el Estado necesita 70.000 millones para lograr estar en situación de empezar a pagar la deuda, lo que se conoce como “la estrategia para reducir el Déficit Público”.

Ahora bien, ¿cómo se está abordando esta situación?

En primer lugar, sólo existen dos formas para reducir el Déficit, la primera a través de reducir los gastos y la segunda a través de incrementar los ingresos.

· Reducir los Gastos

¿En qué han reducido gastos los gobiernos del PSOE y del PP? pues tal y como les han dictado los ricos, en pensiones, sanidad, educación, servicios sociales, sueldos de los funcionarios en general, prestaciones por desempleo, etc. Es decir, todo lo que jode a la clase trabajadora y al patrimonio público ciudadano.

· Incrementar los Ingresos

¿En qué han incrementado los ingresos los gobiernos del PSOE y del PP? pues tal y como les han dictado los ricos, en aumentar los impuestos indirectos y los impuestos directos a las clases medias y bajas, fundamentalmente.

Pero en líneas generales, ¿había alternativas?, ¿hay alternativas?

¡POR SUPUESTO, HAY ALTERNATIVAS!

Seguir en parte 2.


Renacimiento Comunista (Parte 2)

Siguiendo con la parte 1, prosigo con el análisis de los tres pilares fundamentales que caracterizan el marxismo. Ante todo, nunca viene mal volver a recordar la premisa de que la doctrina de Marx es omnipotente porque es verdadera. Pues es completa y armónica, y brinda a la sociedad una concepción integral del mundo, intransigente con toda superstición y con toda defensa de la opresión burguesa. El marxismo es heredero de lo mejor que la humanidad creó en el siglo XIX: la filosofía clásica alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés.

La Filosofía Clásica Alemana

La filosofía del marxismo es el  materialismo, entendida como la corriente filosófica que se opone al idealismo y que basa sus principios en la observación. A partir del siglo XVIII, y en especial en Francia, donde se desarrolló la batalla decisiva contra toda la escoria medieval, contra el feudalismo en las instituciones y en las ideas, el materialismo se mostró como la única filosofía consecuente, fiel a todo lo que enseñan las ciencias naturales, hostil a la superstición y a la mojigata hipocresía.

Marx y Engels defendieron del modo más enérgico el materialismo filosófico y explicaron reiteradas veces el profundo error que significaba toda desviación de esa base. Pero Marx no se detuvo en el materialismo del siglo XVIII, sino que desarrolló esta filosofía llevándola a un nivel superior. La enriqueció partiendo de los logros de la filosofía clásica alemana, en especial con el sistema de Hegel y también de Feuerbach. El principal de estos logros es la dialéctica, es decir, la doctrina del desarrollo en su forma más completa, profunda y libre de unilateralidad, la doctrina acerca de lo relativo del conocimiento humano, que nos da un reflejo de la materia en perpetuo desarrollo.

Marx profundizó y desarrolló totalmente el materialismo filosófico, e hizo extensivo el conocimiento de la naturaleza al conocimiento de la sociedad humana. El materialismo histórico de Marx es una enorme conquista del pensamiento científico. Al caos y la arbitrariedad que imperan hasta entonces en los puntos de vista sobre historia y política, sucedió una teoría científica asombrosamente completa y armónica, que muestra cómo, en virtud del desarrollo de las fuerzas productivas, de un sistema de vida social surge otro más elevado; cómo del feudalismo, nace el capitalismo; o cómo del capitalismo, nace el socialismo.

Así como el conocimiento del hombre refleja la naturaleza que existe independientemente de él (es decir, la materia en desarrollo), el conocimiento social del hombre (es decir, las diversas concepciones y doctrinas filosóficas, religiosas, políticas, etc.), refleja el régimen económico de la sociedad. Las instituciones políticas son la superestructura que se alza sobre la base económica. Así vemos, por ejemplo, que las diversas formas políticas de los Estados capitalistas sirven para reforzar la dominación de la burguesía sobre el proletariado.

La filosofía de Marx es un materialismo filosófico acabado, que ha proporcionado a la humanidad, y sobre todo a la clase obrera, la poderosa arma del saber.

La Economía Política Inglesa

Después de haber comprendido que el régimen económico/productivo es la base sobre la cual se erige la superestructura política, Marx se entregó sobre todo al estudio y el análisis del sistema económico presente: El Capitalismo. Y su obra principal sobre esta materia es El Capital.

La economía política clásica anterior a Marx surgió en Inglaterra, el país capitalista más desarrollado por aquel entonces. Adam Smith y David Ricardo, en sus investigaciones del régimen económico, sentaron las bases de la teoría del valor por el trabajo. Marx prosiguió su obra demostrando estricta y consecuentemente esta teoría, y mostró que el valor de toda mercancía está determinado por la cantidad de tiempo de trabajo socialmente necesario invertido en su producción.

Allí donde los economistas burgueses veían relaciones entre objetos (el intercambio de mercancías), Marx descubrió y demostró la existencia de relaciones entre personas, las llamadas relaciones de producción. El cambio de mercancías expresa simplemente el vínculo establecido a través del mercado entre los productores aislados. El dinero, al unir indisolublemente en un todo único la vida económica íntegra de los productores aislados, estrecha este vínculo de cada vez más. Y el capital es tan solo el desarrollo ulterior de este vínculo, que consiste en que la fuerza de trabajo del hombre se trasforma en mercancía:

El trabajador asalariado vende su fuerza de trabajo al propietario de los medios e instrumentos de trabajo, que compra dicha fuerza, o dicha mercancía, para obtener beneficios. ¿Cómo los obtiene? A través de la explotación encubierta: El capitalista paga al trabajador una parte de su jornada de trabajo, que es la que permite al trabajador cubrir el costo de su sustento y reproducción (es decir, el salario). No obstante, existe otra parte de la jornada de trabajo donde el trabajador trabaja gratis (y por tanto, es explotado), creando para el capitalista la plusvalía, la verdadera y más importante fuente de los beneficios y riquezas del capitalista.

La teoría de la plusvalía es la piedra angular de la teoría económica de Marx. El capital, creado por el trabajo del asalariado, oprime al trabajador, arruina a los pequeños propietarios, crea situaciones monopolistas y produce un ejército de desempleados. Se intensifican la anarquía de la producción, las crisis, la carrera desesperada en busca de mercados, y la vida de las clases trabajadoras se vuelve cada vez más insegura.

Al aumentar la dependencia de los trabajadores hacia el capital, el sistema capitalista crea la gran fuerza del trabajo conjunto. Y el hecho de que el capitalismo haya triunfado en el mundo entero no es más que el preludio del triunfo del trabajo sobre el capital.

El Socialismo Francés

Cuando fue derrocado el feudalismo y surgió en el mundo la sociedad capitalista, en seguida se puso de manifiesto que esa sociedad representaba un nuevo sistema de opresión y explotación del pueblo trabajador. Como reflejo de esa opresión y como protesta contra ella, aparecieron inmediatamente diversas doctrinas socialistas. Sin embargo, aquel socialismo primitivo era un socialismo utópico. Criticaba la sociedad capitalista, la condenaba, la maldecía, soñaba con  su destrucción, imaginaba un régimen superior, se esforzaba por hacer que los ricos se convencieran de la inmoralidad de la explotación, pero el socialismo utópico no podía indicar una solución real. No podía explicar la verdadera naturaleza de la esclavitud asalariada bajo el capitalismo, no podía descubrir las leyes del desarrollo capitalista, ni señalar qué fuerza social está en condiciones de convertirse en creadora de una nueva sociedad.

Entretanto, las tormentosas revoluciones que en toda Europa, y especialmente en Francia, acompañaron la caída del  feudalismo, de la servidumbre, revelaban de forma cada vez más palpable que la base de todo desarrollo humano y su fuerza motriz era la lucha de clases. Ni una sola victoria de la clase burguesa sobre la clase feudal se logró sin liberar una lucha atroz. Ni un solo país capitalista se formó sobre una base libre o democrática, todos ellos, sin excepción, se formaron a través de una lucha a muerte entre la burguesía y las diversas clases sociales entonces existentes.

El genio de Marx consiste en haber sido el primero en deducir de ello la conclusión que enseña la verdadera historia del mundo y en aplicar consecuentemente esas lecciones. La conclusión a que llegó es la indiscutible doctrina de la lucha de clases.

Los hombres han sido siempre, en política, víctimas necias del engaño ajeno y propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a descubrir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase. Los que abogan por hacer reformas o superar el régimen vigente, nunca lograrán alcanzar sus objetivos mientras no comprendan que toda institución se sostiene por la fuerza de determinadas clases dominantes. Y para vencer la resistencia de esas clases, sólo hay un medio: encontrar en la misma sociedad que nos rodea, las fuerzas que pueden — y, por su situación social, deben — barrer lo viejo y crear lo nuevo. Y para ello es necesario también, educar y organizar a esas fuerzas para la lucha.

El núcleo de esas fuerzas es la Clase Proletaria, ya que, es la única que por su situación en la producción social del sistema capitalista, para emanciparse del yugo explotador del capitalista debe necesariamente erradicar la explotación, erradicar el capital, y por tanto, erradicar la clase social capitalista como tal, y al mismo sistema capitalista. No hay otra clase social cuyos intereses últimos de clase pasen por abolir completamente el régimen de explotación capitalsita. Y sólo el materialismo filosófico de Marx ha sido capaz de mostrar al proletariado la salida de la esclavitud moderna en la cual han sido sometidas hasta hoy todas las clases trabajadoras. Sólo la teoría económica de Marx explicó la situación real del proletariado en el régimen general del capitalismo.

Es por ello que el socialismo contemplado por Karl Marx nunca ha sido utópico, sino científico. El Socialismo Científico ha sido el único capaz de mostrar la realidad del sistema capitalista, el origen de la explotación, el desarrollo de las diversas sociedades humanas a través de la lucha de clases, y ha logrado encontrar, en el sistema capitalista presente, la clase social capaz de superar la explotación del hombre por el hombre y construir el Socialismo.


El Neofascismo que viene

La destrucción del Estado del Bienestar es un hecho y un deseo soñado por la clase capitalista desde hace décadas. La lucha de clases está absolutamente vigente, y la razón es clara: hay alternativas a los recortes del Estado del Bienestar pero no se aplican. El dominio y la influencia de la clase capitalista en los organismos de poder del Estado es total. La ciudadanía, y en concreto la clase trabajadora, está completamente excluida de la toma de decisiones.

La democracia que tenemos es una farsa, los poderes franquistas aun siguen mandando. La Transición fue una estafa absoluta, los poderes ultraconservadores y reaccionarios tales como la Iglesia Católica, la casa borbónica, los terratenientes, los militares, los banqueros y los grandes empresarios y aristócratas controlaban el Estado frente a una sociedad que sólo tenía su fuerza de trabajo y el poder de la movilización social en las calles.

La derecha fascista apenas cedió por miedo a perder sus privilegios y conservó prácticamente toda su influencia sobre el Estado. Por otro lado, esto no lo hubieran logrado sin que la “izquierda” de este país (PSOE y PCE entre otros), se vendiera por completo  por miedo a que volviera una nueva dictadura. ¡Pero el resultado es que nos metieron de lleno en otra dictadura camuflada!, la dictadura de la clase capitalista o, como comúnmente se llama, la dictadura de los mercados financieros.

Por tanto, el resultado de esta inmodélica transición se ve claramente: la entrada de España en la OTAN y en el Euro, la constante bajada de salarios de la clase trabajadora, el control de los sindicatos mayoritarios por parte del Estado, el ridículo desarrollo social de nuestro Estado del Bienestar, y ahora, los recortes y privatizaciones de lo poco que teníamos.

Hay alternativas, pero no se ponen en práctica porque el aparato franquista sigue teniendo el poder en España. Vivimos en una dictadura fascista encubierta, el neofascismo, que vence cada día no ya a golpe de metralleta sino a golpe de decretazos, recortes, concesiones, privatizaciones, indultos, amnistías, etc.

El futuro de la sociedad y de la clase trabajadora española se vislumbra muy negro si no nos unimos y luchamos contra la derecha capitalista y sus representantes políticos (PP, PSOE, CIU, PNV, UPyD, etc). Algunos economistas hablan ya de una sociedad futura en la que el 30% de la población en edad de trabajar no lo podrá hacer nunca, otro 30% trabajará muchas horas y otro 30% lo hará a tiempo parcial con contratos precarios.

Gran parte de los trabajadores funcionarios desaparecerán, así como los derechos de tener un trabajo fijo al servicio de la sociedad.

La sanidad pública y la seguridad social también desaparecerán, siendo el modelo sanitario del futuro totalmente privado. El que no tenga dinero morirá por enfermedad y la esperanza de vida bajará enormemente.

Con la educación pública lo mismo, quien no tenga dinero no podrá educar a sus hijos, sólo los ricos podrán permitirse la educación privada.

Los servicios sociales desaparecerán, no habrá protección social para discapacitados, ancianos, inmigrantes o grupos con riesgo de exclusión social. Por tanto, la exclusión social de estos grupos será total y el porcentaje de personas que vivan en el humbral de la pobreza ascenderá a cerca de un 40% de la población.

Las pensiones desaparecerán, tendremos que trabajar hasta los 70 años y al jubilarnos sólo contaremos con nuestros ahorros. Por otro lado, sin sanidad moriremos mucho antes de los 80 años.

El subsidio por desempleo desaparecerá, el que no tenga trabajo deberá ser mantenido por amigos o familiares, o acudir a los bancos de alimentos y a las organizaciones caritativas.

Mientras todo esto ocurre, las clases dominantes incrementarán sus beneficios y su hegemonía. El Estado del Bienestar quedará reducido a cenizas, sobre las cuales se alzarán conglomerados y lobbies de empresas privadas que harán de lo público y las necesidades básicas un negocio próspero a costa del sufrimiento de la gente.

El aparato de represión del Estado incrementará sus efectivos y los métodos actuales de tortura se expandirán con total impunidad. La protesta pacífica será motivo de sanción, delito o encarcelamiento preventivo.

Volveremos como ratas a la servidumbre del fascismo. Y todo este modelo se construirá a través de un cambio parsimonioso y silencioso, que poco a poco irá desmantelando el Estado del Bienestar y sumiendo a la sociedad en la más obsoluta miseria y mediocridad.


Lucha de Clases (parte 3)

La Victoria de la burguesía

Siguiendo con lo expuesto en la parte 2, la lucha de clases es un hecho demostrado que se ha desarrollado a lo largo de miles de años en la civilización humana. En el actual sistema capitalista la lucha de clases se traduce en un interminable pulso entre las clases trabajadoras (explotadas) y la clase burguesa (explotadora). Pero esta lucha no se desarrolla nunca en igualdad de condiciones. En el sistema capitalista, quien tiene más medios para desarrollar esta lucha de intereses antagónicos es precisamente la clase capitalista. Y la principal herramienta que permite a la burguesía desarrollar su dominación de clase es el Estado, mientras el Estado siga en manos de la clase burguesa, la lucha de clases les será siempre favorable.

Pero las clases explotadas pueden luchar y revertir esa situación. Y así ocurrió en la vieja Rusia zarista: el proletariado, con ayuda de la clase campesina, logró alcanzar el poder político dentro del Estado Burgués, logró destruir el poder económico burgués y construir su propio Estado: el Estado Proletario. Un Estado democrático, fuerte y constituido por hombres y mujeres libres. Y ni el más terrorífico y sanguinario ejército que la historia de la humanidad ha conocido jamás, el ejército nazi, logró derrotar el socialismo.

¿Cómo cayó entonces la URSS?

El partido comunista, antes de la segunda guerra mundial, tenía aproximadamente un millón y medio de militantes, y después de la guerra (1952) paso a tener casi siete millones de militantes. Las necesidades de la guerra obligaron a admitir en el partido a muchísimas personas sin la preparación política adecuada. Fue la propia guerra la que limitó la autocrítica y la discusión política en el interior del partido. Las necesidades de reconstruir un país brutalmente destruido y que perdió más de 20 millones de personas en la guerra, hicieron que esta situación se prolongara durante varios años.

Pero algunos cuadros y dirigentes del partido eran conscientes de estas dificultades. En el informe al XIX congreso del partido comunista (presentado por Malenkov y posiblemente escrito por Stalin) se critican entre otras cosas la creciente burocratización del partido, la falta de discusión política, la escasa participación de la base del partido en la discusión y la toma de decisiones, la existencia de persecuciones a los que criticaban a algunos dirigentes, la ocultación y el disimulo por parte de ciertos dirigentes de la realidad existente en las empresas (estatales) y organismos que dirigen, la formación de mafias que promocionaban a sus miembros (familiares, amigos…) y que bloqueaban la promoción de los mejor preparados, etc.

Esto no son criticas procedentes de disidentes o potencias extranjeras, es la realidad que algunos dirigentes del partido exponían abiertamente. El partido comunista se preparaba en el XIX congreso para afrontar todas estas dificultades. Tal vez hubiera sido el momento de plantear una nueva purga, pero de todos modos, ¿qué acabó sucediendo?

Stalin murió a los pocos meses de finalizar el congreso (algunos dicen que asesinado) y justo después, en el partido se desató una dura lucha por el poder entre distintas facciones, que culminó en el Golpe de Estado de Jruschef (1956) apoyado por los militares del ejercito ruso, que liquidó a la vieja guardia bolchevique, atribuyó toda la culpa de los problemas existentes a Stalin (y prohibió sus obras) e inició una profunda reforma en la economía y la política de la URSS (en el XX congreso del PCUS). Esta reforma consolidó el poder de las mafias que se habían instalado en el partido desde el inicio de la segunda guerra mundial. Los hijos y nietos de los dirigentes de estas mafias, finalmente, a finales de los 80 eliminaron todo resto de propiedad socialista y se convirtieron en los propietarios legales de las empresas y de la riqueza de la URSS.

Pero el socialismo ya fue derrotado en el XX congreso, porque a partir de ese momento, la dirección del estado ya no busca avanzar y mejorar el socialismo, sino vivir cada vez mejor y consolidar y hacer hereditario su dominio. La tarea de destruir el socialismo llevó más de 30 años. Y fue necesario tanto tiempo porque en los 35 años posteriores a la revolución de octubre, el socialismo había avanzado y se había desarrollado extraordinariamente, y había mejorado enormemente el nivel de vida y el nivel cultural de la población. Por tanto, hubo que destruir el socialismo en nombre del socialismo.

El socialismo fue entonces derrotado desde dentro, por la casta dirigente sucesora de Stalin, que conservó los ideales marxistas (de palabra), pero que poco a poco, fue desmantelando el aparato socialista.

Este cáncer también se filtró en los partidos comunistas occidentales, cuyos dirigentes estaban financiados y tenían lazos de amistad con la nueva dirección que se impuso en Rusia (1956). Estos partidos mantuvieron formalmente los ideales socialistas y comunistas, pero se convirtieron poco a poco en servidores obedientes no sólo de la nueva burguesía rusa, sino también de la burguesía occidental. Cada vez más, la dirección de estos partidos se ha ido separando de sus bases, y por tanto, de los auténticos socialistas y comunistas que militaban en ellos.

Estaba ya consolidada por tanto, la victoria de la burguesía frente al movimiento comunista y el movimiento obrero internacional. Todos los frentes de lucha cayeron porque fueron destruidos desde dentro.

La victoria de la burguesía era ya irreversible.

Desprovisto de un competidor ideológico tan fuerte como el que supuso el socialismo, el capitalismo se reafirmó, y empezó a elaborar un plan para consolidar su hegemonía en todo el mundo: el plan del Neoliberalismo.

Allá por los años 70 nace el corpus del Neoliberalismo de la mano de Friedrich Hayek y Milton Friedman. La clase capitalista, impulsora de esta teoría, no tarda en llevarla al terreno político: Margaret Tatcher (UK) y Ronald Reagan (EEUU) son los elegidos para empezar a ponerla en práctica. Pero también lo hace Augusto Pinochet (Chile). El plan global consiste en revertir las conquistas de la clase obrera. El resultado de la aplicación del Neoliberalismo no es otro que la destrucción de las economías del Tercer Mundo para consolidar el dominio del Capital en todos los mercados, incluidos los mercados públicos del Primer Mundo, especialmente en aquellos en los que la empresa privada estaba parcialmente excluida como resultado de la lucha obrera: la sanidad, la educación, las pensiones y los servicios sociales. El objetivo por tanto, no es otro que el de empobrecer a la gente y destruir el “Estado del Bienestar”.

Este camino actual, es el camino natural que hubiera tomado el capitalismo de no ser por la existencia de la URSS y la grandiosa influencia que el marxismo arrojó sobre la humanidad a mediados del siglo XIX. Demos gracias a Marx, una vez más, por todo lo que su lucha ha logrado. Tomemos ejemplo de él y no tiremos la toalla. La burguesía ha ganado muchas batallas, pero la lucha continuará por cuanto siga existiendo el capitalismo. Y la esperanza está servida, pues con la construcción de la URSS se rompió el hielo, se trazó la senda, y se demostró que el capitalismo no es el único sistema posible.


El Control Social Capitalista

Históricamente, las sociedades humanas en donde la propiedad privada ha reinado dividiendo a la gente en poseedores y desposeídos, el control social se impone como elemento vertebrador de dichas desigualdades. Estas sociedades clasistas han ido evolucionando, transformando los medios de producción y desarrollando nuevas clases poseedoras que reemplazaban las anteriores, al mismo tiempo que mantenían a la inmensa mayoría de la población desposeída de dichos medios.

Esto ha sido posible debido que las clases poseedoras han logrado controlar a los desposeídos atándolos a la lógica de la injusticia de la propiedad exclusiva, es decir, bajo el yugo de la propiedad privada y por tanto, del sometimiento de los desposeídos a sus reglas sociales y económicas, que han ido variando a través del tiempo, paralelamente a esa evolución de los medios de producción y de las clases sociales.

Por tanto, el verdadero poder del hombre, más allá de la posesión de riquezas, propiedades, dinero y bienes, por parte de las clases poseedoras, ha sido siempre el poder de controlar a los demás y someterlos disciplinadamente a su yugo dominante, desigual e injusto.

El sistema capitalista, como sistema clasista no escapa ante tal control social por parte de la clase capitalista dominante. En realidad, ocurre que muy probablemente estemos ante el sistema que más y mejor ha desarrollado el control social a lo largo de toda la historia de la humanidad, aunque ciertamente, se ve difícil superar el yugo de la Iglesia Católica en los tiempos del sistema feudalista.

Mecanismos del Control Social Capitalista

El instrumento fundamental por el cual se ejerce el control social en el Capitalismo es aquél que precisamente lo caracteriza: el Estado Burgués. Un Estado que estabece los marcos legislativo, jurídico, político e ideológico del sistema, y por el cual se aprueban y legalizan los instrumentos por los cuales la clase capitalista ejercerá el derecho exclusivo a la propiedad privada y a la explotación de la clase trabajadora.

El control social, por tanto, nace en primer lugar de las condiciones materiales por las que se establecen toda una serie de relaciones productivas y jerárquicas en la sociedad: dependiendo del lugar que ocupen las personas en la larga y compleja cadena de la producción social, y por tanto, afectándoles de forma irremediable y concreta las relaciones de producción dominantes establecidas por la clase capitalista, se definirá para ellas una posición socio-económica determinada.

Sin la aceptación de las reglas del marco normativo oficial (la legalidad), entre ellas, la de que un trabajador tiene que vender su fuerza de trabajo para que el capitalista la compre, los trabajadores no lograrían trabajar, y con ello no lograrían desarrollarse y desenvolverse satisfactoriamente dentro del sistema capitalista. Este control social, por tanto, forma parte de una dinámica ineludible mientras se mantengan las reglas de propiedad y explotación vigentes. También juega aquí un papel muy importante el órgano represor del Estado Burgués (las Fuerzas del Orden), que imprimen el miedo necesario a la población para mantenerla a ralla y al margen de lo que se considera ilegal y delictivo.

Pero existen otros elementos más importantes en el control social que se ejercen para cuando los trabajadores están descontentos con su vida servil y critican la mediocridad que supone el trabajo asalariado. Estos elementos existen precisamente para que los trabajadores y la sociedad en general, se acomoden y no se rebelen contra el marco normativo oficial. Se trata de una enormidad insaciable de sucedáneos que cumplen con el objetivo fundamental de reconducir la conciencia crítica de la gente para avasallar de nuevo a las personas y su conducta.

Estos elementos “extra oficiales” se han diversificado y especializado hasta tal punto, que parece que existen ya como parte de la vida, y los hay para todos los gustos y todas las clases sociales:

1) Consumir drogas para evadirse y pasárselo bien: el alcohol, el café y el tabaco, como las drogas más aceptadas ya sea en el consumo aislado o como medio para el establecimiento de las relaciones sociales, la cocaína y el speed para elevar el ego de la gente y su creencia de superioridad, la marihuana, las setas, el LSD y la heroína para “flipar” con nuevas emociones y estímulos distorsionadores para la mente, etc.

2) Consumir todo tipo de mercancías de una forma absurda e innecesaria: ropa nueva para ir a la moda que el sistema ha convenido en ofrecer, un coche nuevo para presumir de estatus social, nuevos muebles para modernizar tu casa de la forma en la que sale por las revistas, nuevos móviles y tablets para aparentar que eres una persona abierta y moderna, nuevos perfumes y cosméticos que te harán parecer una persona más atractiva, deseada, jovial y limpia, etc.

3) Ver la televisión y engancharse a todo tipo de espectáculos: los programas del corazón donde se disgregan las vidas privadas de algunos famosos, los programas de concursos denigrantes donde los concursantes compiten para obtener dinero, los deportes mediáticos como el fútbol, moto GP y la fórmula 1, etc.

4) Jugar a los videojuegos, orientados a la evasión y el aislamiento de las personas, ofrece multitud de experiencias en el campo tecnológico audiovisual, y también juega un papel importante en el establecimiento de las relaciones sociales.

Todos estos elementos del control social, entre otros, si se practican a la larga sin moderación, consciencia ni control, son gravemente dañinos para el desarrollo de las personas, pues todos ellos comparten un mismo objetivo: erradicar el espíritu crítico, simplificar el pensamiento, acomodar la conciencia y convertir a la gente en vegetales mórbidos carentes de rebeldía, solidaridad, o ética.


Lucha de Clases (parte 2)

El Contraataque Burgués: Fascismo

Siguiendo con lo expuesto en la parte 1, era evidente que la burguesía jamás iba a perdonar todo lo relacionado con Marx, Engels, Lenin, Stalin y el Socialismo Soviético. Tanto fue así, que tras décadas de lucha continuada y conspiraciones contra el marxismo, la Revolución Bolchevique y la URSS, la burguesía logró destruir el Socialismo y contaminar a todos los partidos comunistas de occidente. Esta es la historia de cómo lo logró:

Ya cuando Marx desveló las profundas contradicciones existentes en el sistema capitalista (sus leyes fundamentales y el papel de la lucha de clases en la historia), la burguesía trató y sigue tratando por todos los medios de desacreditar los estudios de Marx. Pero la grandeza de la teoría marxista es que era y es, cierta, y la burguesía sólo ha podido hundirla y denigrarla a través del silencio, la censura, la mentira y una sutil manipulación ideológica revestida de retórica científica.

Desde aquel entonces la burguesía se viene esforzando por vencer en la lucha ideológica contra el marxismo y el comunismo, y hay que decir que se ha vuelto extremadamente eficiente en esta tarea: Controlando y poseyendo la práctica totalidad de los medios de comunicación existentes, el volúmen de artículos, obras, películas y documentales anticomunistas es sencillamente abrumador y no para de crecer.

Empezaron denigrando a Marx y Engels, siguieron con Lenin y la Revolución Bolchevique, y posteriormente también con Stalin y la URSS. Todos los argumentos siguen el mismo patrón: mostrar a la sociedad y especialmente a las clases explotadas, que el marxismo en sus diversas formas y etapas está caduco, es manipulador o es autoritario. Y todo ello, al mismo tiempo que difunden que el capitalismo es el mejor de los sistemas posibles, es decir, el más democrático y moderno.

No obstante, contra el comunismo no siempre bastó con la mera lucha ideológica:

Situémonos en la Rusia revolucionaria de 1917. Tras el intento de invadir la URSS con 10 ejércitos nacionales en los años 20, la burguesía occidental no pudo frenar el avance del Socialismo en Rusia. Aun aliándose con la guardia blanca del viejo régimen zarista, el desgaste de sus fuerzas militares con motivo de la Primera Guerra Mundial les impidió vencer. Tuvieron entonces que renunciar a la guerra abierta contra la Revolución Bolchevique y eso abrió un camino de esperanza para el desarrollo del Socialismo.

Pero tras varios años de ascenso imparable del Socialismo soviético, empezó a surgir el movimiento fascista en Europa Central: fue una sutil herramienta contra el comunismo y sus raíces, pues ya en los años 30 la burguesía era testigo del surgimiento de un gran anhelo popular en sus propios paises: los trabajadores sometidos a la explotación capitalista querían derechos y libertades, tal y como los tenían sus homónimos en la URSS.

La campaña ideológica contra el comunismo dió entonces un paso más y trascendió a un enfrentamiento abierto y armado: El fascismo se instaló primeramente en España para evitar el desarrollo de la Segunda República Española, es decir, para evitar más triunfos de la clase obrera, o lo que sería aun peor, su coronación como clase dominante.

El miedo se estaba apoderando de la burguesía que, incapaz de contentar o controlar a la clase obrera, tuvo que abandonar la fachada de su pretendido sistema democrático y pasar a la ofensiva militar contra los trabajadores.

No tardó pues, en crecer y triunfar el fascismo en Alemania e imponerse sobre otros países gracias al apoyo de la Iglesia y los sectores burgueses más reaccionarios. Era necesario evitar por todos los medios el auge del comunismo en Europa. Había que extirpar de raíz el movimiento comunista y transformar el malestar de los trabajadores en fascismo. El mundo fue testigo entonces del Holocausto Nazi: 6 millones de comunistas asesinados en Alemania y más de 6 millones de judíos por toda Europa (recordemos que Marx fue judío en sus orígenes).

Pero la historia es compleja y a veces hasta paradógica: el Nazismo fue derrotado en la Segunda Guerra Mundial fundamentalmente por la URSS, y sin embargo la URSS ya no existe. ¿Cómo ha sido posible?, ¿Qué causó el desmoronamiento de la Triunfadora URSS?

La historia sigue en la parte 3.


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