Reflexión sobre el Mundo

El mundo es un lugar donde al nacer (prácticamente ya no importa en que país ocurra), tiene uno o la desventura de pertencer a una clase social explotada o la fortuna de pertenecer a una clase social explotadora. No hay elección. Es cierto que durante el transcurso de la vida de uno pueden haber pequeñas excepciones, pero se trata de dos posibilidades configuradas antes de que nazcamos, podríase decir impuestas, que determinarán en gran medida nuestro futuro y nuestras oportunidades en la vida.

La realidad material en la que nacemos es ésta y no otra, y equivale al presente en el cual se desarolla la civilización humana. Como todo el mundo sabe, este presente viene dominado por la existencia del sistema capitalista de producción. Pero el capitalismo sólo es un estadio transitorio que representa tan sólo una pequeña parte del perpetuo desarrollo que experimenta inevitablemente la sociedad del hombre.

La sociedad del hombre evoluciona gravitando sobre lo que logra producir y sobre los medios que tiene para producir. En función del desarrollo de las llamadas fuerzas productivas y de las relaciones de producción, la sociedad del hombre establece ciertas normas y ciertos criterios sociales. Por tanto, la ética, la moral, y la concepción del bien y el mal, dependen del modelo productivo. Cuando el modelo productivo cambia, y con él las relaciones de producción y las clases sociales, los nuevos valores dominantes de la sociedad humana se ajustan a estos cambios para defender y perpetuar ese nuevo sistema establecido.

Pero desde hace milenios, la sociedad del hombre no conoce sino dos separaciones básicas entre humanos: los poseedores y los desposeidos. Este es el principio por el que ha evolucionado la sociedad humana tras numerosos cambios en el modelo productivo. Por este motivo el hombre se encuentra aun en la prehistoria humana. El hombre aun no ha sido capaz de abolir la contradicción fundamental que reina en su sociedad.

No obstante, la contradicción es al mismo tiempo la perdición del hombre y su propia salvación. Es la perdición porque en ciertos aspectos detiene el progreso, porque establece la inmovilidad del modelo productivo para poder mantener la desigualdad entre poseedores y desposeidos, entre explotadores y explotados. No obstante, gracias a esta contradicción también es posible cambiar el modelo productivo.

En el capitalismo por ejemplo, se establece la inmovilidad de las relaciones de producción pero se permite el avance de las fuerzas productivas. El capitalismo hace esto porque el objetivo fundamental que lo rige es la obtención del máximo beneficio posible, que a su vez es debido a que los medios de producción se encuentran en manos privadas, en manos de los poseedores, de los explotadores. El avance que nos vende el sistema capitalista es un avance parcial, ya que se debe únicamente al avance de las fuerzas productivas, no de las relaciones de producción. Y he aquí el origen de las crisis sistémicas, el inmovilismo de las relaciones de producción en contraposición al avance de las fuerzas productivas es lo que origina las crisis de superproducción.

Yo sostengo que esta contradicción fundamental puede desencadenar dos alternativas sobre el modelo productivo y la separación de los hombres en explotadores y explotados. Remontémonos a hace escasamente tres siglos. Sabemos que el sistema feudal fue superado por el sistema capitalista, porque las contradicciones existentes en la sociedad feudal, imprimieron en su seno una clase social que fue capaz de derrocar los poderes vigentes: la clase capitalista. Una clase que, vale la pena recordarlo, no tuvo más remedio que hacerlo todo a través de las armas y la violencia. Esto nos dice que de la contradicción del feudalismo, surgió el capitalismo, otro modelo productivo basado nuevamente en la explotación, las clases sociales y la desigualdad. No obstante, el antagonismo de clases en el feudalismo no se dió entre los señores feudales y los nacientes capitalistas, sino entre los señores feudales y los campesinos.

Pero también tenemos la otra cara de la misma moneda. Sabemos que, gracias a la teoría revolucionaria marxista, en 1917 los obreros rusos encabezaron una revolución socialista (evidentemente armada y violenta) que logró poner fin al feudalismo en Rusia. Se demostró que de las contradicciones de una sociedad feudal podía surgir un nuevo tipo de modelo productivo: el socialismo.

El socialismo y el capitalismo han sido dos alternativas al modelo productivo feudal, pero una difiere de la otra en cuanto al mantenimiento de la explotación del hombre por el hombre.

Ciertamente, el socialismo en Rusia no logró erradicar completamente las desigualdades sociales, pero los progresos logrados en este sentido fueron asombrosos. Los medios de producción no se encontraron, al menos durante los años en los que duró el socialismo, en manos de propietarios particulares, sino en manos de los soviets, de asambleas de trabajadores cuyos representantes eran elegidos democráticamente por la sociedad rusa. Por tanto, el inmovilismo tradicional de la explotación salvaje se rompió, y la base de esta nueva sociedad fue antagónica a la base de la actual sociedad capitalista.

La grandeza que debemos tener presente del socialismo, es que no sólo fue una alternativa al feudalismo, sino que es también una alternativa al capitalismo. Pues la clase social que ha de dirigir la transformación del sistema productivo es la que más sufre los antagonismos de clase en el capitalismo: la clase proletaria, la clase obrera. Además, sólo en el feudalismo más avanzado, en donde la burguesía se empezaba a expandir notablemente, se ha logrado imponer el socialismo. Sólo cuando obreros y no únicamente campesinos han existido, es cuando se ha logrado alcanzar el socialismo. Por tanto, la influencia burguesa sobre el desarrollo del socialismo es indiscutible, aunque es muy probable que el peso decisivo lo tuviera precisamente la teoría marxista. Hay que tener presente que, sin teoría revolucionaria no hay revolución posible.

Pero el tema que me ocupa en esta entrada reside en reflexionar sobre la evolución y la superación de la sociedad capitalista. Así como del feudalismo lograron salir dos alternativas, ¿podría ocurrir lo mismo con la sociedad capitalista? Sabemos que el socialismo es una alternativa pero, ¿puede haber otra?, ¿podría ocurrir la superación del capitalismo por una nueva clase social explotadora?, ¿podríamos trascender a un sistema productivo post-capitalista que no fuese necesariamente la alternativa socialista?, y en ese caso, ¿cuál sería el grado de explotación?, ¿podríamos evolucionar hacia una sociedad totalmente esclavizada?

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