Apocalipsis

La sociedad humana se está volviendo completamente loca. El sistema capitalista ha enloquecido, y con él toda la gente que se ha permeado de sus valores y su ideología. Estamos haciendo el gilipollas, por no decir que parecemos unos cabrones inconscientes o incluso dementes. Mucha gente no tiene consciencia de nada, todo le da lo mismo, va a lo fácil, no quiere preocupaciones, se mueve por la ley del mínimo esfuerzo, espera que los demás resuelvan el mundo, etc. Y así, evidentemente, no vamos a ninguna parte.

El poder y las decisiones de gran alcance en este mundo son tomadas cada día por menos personas. El resto de la masa cárnica, casi pútrida, que se arrasta sobre el lodo gris de la Tierra, no pinta nada. Somos meros objetos, números, mercancías, cifras, cosas con las que los poderes mundiales juegan. Se divierten, si, es divertido. Yupi. Una guerra por aquí, un “rescate” por allá, una reforma por aquí, y una subvención pública por allá. Y se fuman un puro.

La clase política dominante está totalmente entregada a los poderes capitalistas de dominación. Por eso los políticos viven tan bien, porque obedecen a sus amos, y al resto de la gente que les den. Ya se encargarán los capitalistas de convencer a la gran masa pútrida de inconscientes, entre los cuales, evidentemente NO me incluyo. Si si, ya se encargarán de taladrar vuestras cabezas por medio de la televisión.

Hoy por hoy, los medios de desinformación dominantes son los instrumentos capitalistas que más negativa y masivamente interfieren en nuestra forma de hacer y de pensar.

Reflexionemos. Nos dan circo por doquier para contentarnos y evadirnos, noticias de muertes para asustarnos, series adictivas para absorbernos, etc. Todo para adormecernos, para adoctrinarnos, para controlarnos y someternos. Por ejemplo, los programas que me llaman la atención por lo cínicos que resultan, son los de ganar dinero y premios. Es bochornoso. Hay gente en este país que es deshauciada por no poder afrontar los pagos de una hipoteca, gente embargada por haber dejado de cobrar su salario o subsidio, gente que malvive y malcome por sus escasos ingresos, y voilá, ahi están, infinidad de programas televisivos que regalan dinero por doquier. Decenas de miles de euros, centenares de miles de euros, y hasta millones de euros. Eso si, hay que superar unas pruebas, hacer un poco el ganso, de mientras te clavan unos anuncios, y después, si hay suerte, sólo un ganador puede obtener el premio. Fascinante. Es increíble lo hipócritas que llegan a ser los programas televisivos diseñados por el capitalista: Avanti, quieres ser millonario, la ruleta de la suerte, 50×15, que apostamos, alta tensión, ahora caigo, atrapa un millón, etc. Llevan años con el mismo circo. Los capitalistas tienen dinero de sobras para que la gente no lo pase mal, pero prefieren lucrarse con los publicistas y recrearse en los jueguecitos. Nos llevan por donde quieren, nos controlan y nos dominan, juegan con nosotros, se aprovechan de nuestra condición servil, y se mofan de nosotros en nuestra propia cara.

Es el mundo de la mediocridad disfrada de alegría, simplicidad y divertimientos. Pero no hacen sino que ocultar perversidad, explotación, injusticia y desigualdad. Y a eso vamos, a un mundo absolutamente tiránico, tanto en sus formas como en sus fondos. El engaño y la mentira son los nuevos mandamientos de este sistema.

Ya no falta mucho para que todos nos volvamos completamente dementes. Ahora mismo ya estamos siendo objeto de una gran y meticulosa doctrina: La Doctrina del Shock. La crisis es un Shock psicológico, y este Shock es utilizado para perpetrar los más absolutos y abominables planes: Recortes de derechos y libertades, de salarios y de puestos de trabajo… todo lo justifica la crisis. Pero cuando pase la crisis vendrá otro Shock. Y así sucesivamente hasta la Guerra. Entonces la misma guerra será un shock, y otra vez más nos conducirán hacia nuevos abismos.

Lo que necesita este planeta es orden, sensatez, y planificación. Mientras tanto viviremos en el caos y la confusión como ovejas de un rebaño. No hay muchas alternativas u oportunidades para cambiar el mundo. Probablemente el mundo colapsará, y del colapso nacerá otro mundo. Y ya falta poco, pues el Apocalipsis de nuestro tiempo se acerca sin dilación…

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