Banqueros a la Guillotina

Este país se está yendo a la mierda y ni políticos, banqueros o empresarios son capaces de hacer nada. Menos aun los ciudadanos. Desde fuera nos dicen lo que tenemos que hacer, y resulta que lo que tenemos que hacer va contra nosotros. Los banqueros alemanes están destruyendo España, pero de forma desigual. Estas reformas que nos imponen no afectan a ricos y banqueros, que después de haber sido responsables de la crisis financiera española siguen invictos, frescos como una rosa. En efecto, en España hay que sumar a la crisis financiera mundial nuestra propia crisis interna, cuyos responsables están exentos de todo castigo. Y las consecuencias de esta monumental estafa, las pagamos los que tenemos menos recursos, los contribuyentes españoles.

Es evidente que de seguir así, España dejará de estar entre las primeras economías del mundo. Cada vez estamos produciendo menos, y esta tendencia ya se originió con la entrada de España en Europa en tiempos del manipulador Felipe González. Desde entonces hemos ido reduciendo drásticamente la metalurgia, la siderúrgia, los astilleros, la ganadería, etc. Ahora media España está llena de tierras desaprovechadas, los terratenientes no quieren ni necesitan sacar más rendimiento a la tierra. Ya es preferible importar de China los tomates que producirlos nosotros mismos. Y si queremos competir en este mundo globalizado, nuestros salarios y nuestra jornada laboral deberán ser como en China.

Y todo esto viene porque durante dos décadas nos hemos dedicado prácticamente a la construcción inmobiliaria, que iba en alza simplemente por la especulación financiera. Ahora tenemos más de tres millones de pisos vacíos y gente durmiendo en la calle. Además, con las subvenciones europeas no hemos hecho otra cosa que construir grandes obras megalómanas que no han servido para nada, ni para crear riqueza ni para crear ocupación de verdad. Todo este tiempo, el mundo de la construcción ha sido un sueño temporal. Una de las consecuencias visibles de todo este despropósito ha sido la cantidad ingente de incendios que ha habido y siguen habiendo en España. Se quema para recalificar y convertir los bosques en terreno barato para urbanizar y luego vender caro. Un negocio excelente para promotores, constructoras, bancos y políticos, los cuales han estado untados y bien untados. Por no hablar de la pérdida intelectual de muchas mentes jóvenes que han dejado sus estudios para dedicarse a la construcción.

También hemos vivido mucho del turismo, y con ello hemos destrozado kilómetros y kilómetros de nuestro litoral, hemos destinando miles de millones de euros a construir más de 100 parques temáticos, y sólo un par son rentables a día de hoy, etc.

Pero para salir de este atolladero dentro del marco capitalista lo que necesitamos es tan sencillo como dedicarnos a producir. La riqueza de un país no sale de la especulación o de permanecer a la espera de que en otros países las cosas vayan bien para que así tengamos turistas. Necesitamos cimientos más firmes, necesitamos más autonomía productiva, menos dependencia exterior. Debemos empezar a producir, no ya para exportar, sino también para nosotros mismos. Hay que dejar de importar, y promover la industria y el desarrollo. Pero evidentemente nada de esto es hoy posible con las reformas inútiles que nuestros gobiernos están imponiendo, y menos aun, con los bancos como lobos que guardan las ovejas. Hay que hacer una limpieza a fondo de la clase banquera española. Todo el dinero público que les hemos concedido sólo ha servido para que paguen una pequeña parte de sus deudas privadas y ni siquiera se dignan ahora a conceder crédito a quienes más lo necesitan. El gobierno del PPSOE ha obrado terriblemente mal. Era preferible dar ese dinero público directamente a las empreas y a las famílias evitando el intermediario bancario.

Y es que la banca, mientras sea privada, buscará siempre el máximo beneficio posible a expensas del resto de la sociedad. Además, la banca es un sector que, mientras no invierta en lo productivo, es decir, en la economía real, mientras sólo se dedique a especular, no estará creando ningún valor ni ninguna riqueza. El valor de todas las cosas en este mundo capitalista se origina a través del trabajo humano. Del trabajo productivo. Y los bancos no producen nada. Llevan años especulando, incluso los propios capitalistas industriales se han pasado a la inversión puramente especulativa, dejando de invertir en la economía real. La banca, la bolsa, y la especualción, en definitiva, el capital financiero, son el cáncer de esta sociedad.

Para empezar a progresar, hay que regular la banca. Eliminar la propiedad privada sobre la banca. Es necesario destruir la banca privada española y substituirla por un organismo estatal y público capaz de cancelar su deuda, y empezar a dar crédito a empresas, familias y servicios sociales básicos.

Con un gobierno como el PP, o con uno como el PSOE, este objetivo es irrealizable. Ambos partidos cobran de la banca privada y se han estado enriqueciendo, pero también endeudando, durante todos estos años. Ahora la banca los tiene pillados por los huevos. Y nadie al parecer osa poner en tela de juicio los dogmas de la banca. Que si la deuda pública, que si el déficit público, etc. Iremos de mal en peor si dejamos que los banqueros dirijan la economía. Los banqueros no son más que ladrones. Estamos gobernados por auténticos delincuentes, que ni pagan sus impuestos, ya que evaden sus capitales a los paraisos fiscales, ni se preocupan lo más mínimo de garantizar los servicios sociales básicos o los puestos de trabajo de la gente. Y para más inri, dictan a los políticos que lo que se debe hacer es privatizar, y por tanto destruir, el Estado del Bienestar.

Pues bien, en innegable que los banqueros son nuestros enemigos. Están aprovechando la crisis como escusa para jodernos. Nos quitan el trabajo, nos quitan los derechos, y nos quitan nuestro patrimonio público. Lo que necesitamos de verdad es una banca pública e invertir en la economía productiva. Y si no se puede lograr por las buenas, debe hacerse por las malas. No hay alternativa para salir de este pozo sin fondo. Esto es una lucha entre los banqueros y la sociedad. No podemos permitir que ostenten el poder y dirijan a la clase política. La clase política debe obedecernos a nosotros. Y si esto no es posible, si realmente todo esto de la democracia es un cuento chino, entonces más valdría sacar las guillotinas y empezar a cortar cabezas.

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