El “Crecimiento Ilimitado” sí es posible

El control de las conciencias a través de la propaganda y la publicidad es la baza principal que tiene el sistema capitalista para mantener a raya a la sociedad. El conocimiento, lejos de ser objetivo, se ha transformado en ignorancia y manipulación de los hechos. El Capitalismo se adueña de las conciencias a través de la ignorancia y del bombardeo de infinitud de pseudoteorías de la vida y de las cosas. Todo lo infundado y lo mediocre tiene una especial cabida en este sistema. Las pseudociencias, las religiones, el deporte mediático de masas, ciertas “teorías” económicas, etc. Todos estos factores forman parte de un todo: un mar ideológico de manipulaciones, entretenimientos y distorsiones de la realidad. Todo orquesado y dirigido a la sociedad con un único propósito, el de embrutecer la mente de la gente y anular el espíritu crítico del hombre.

No obstante, no todo el mundo sucumbe ante el feroz y constante bombardeo de todas estas artimañas. Existe una minoría social que se plantea y replantea las cosas que le rodean, una minoría con espíritu crítico y con ideales contrarios a los que imparte el sistema capitalista. En mayor o menor medida, esta minoría rechaza las actuales formas de dominación capitalistas.

Entre ellos, no obstante, existen muchas diferencias. Pues esta minoría, lejos de ser un grupo homogéneo en cuanto a ideas y conocimientos, es ampliamente dispersa. Además, algunas de las alternativas ideológicas y metódicas presuntamente contrarias al sistema capitalista, y por tanto, las personas que las defienden y ponen en práctica, también han sufrido el envenenamiento de la mentalidad y la ideología capitalistas. Un envenenamiento discreto y prácticamente imperceptible a los ojos de aquellos que, con gran benevolencia, observan el mundo desde una perspectiva crítica.

Por ejemplo, muchos antisistema creen que el capitalismo caerá por su propio peso. Piensan que el sistema es tan estúpido que se dejará vencer por las fuerzas contradictorias que el propio sistema ha creado. Bueno, pues esta mentalidad está profundamente equivocada, y la burgesía se frota las manos cuando la gente cree en estas cosas, porque esta mentalidad presupone no hacer nada para transformar el mundo, nada para organizar el mundo, pues presupone que todo caerá por su propio peso y que la corriente de la vida alzará la alternativa capitalista sobre las ruinas del viejo mundo. De esta forma, mucha gente cree que el Capitalismo tiene los días contados. Pero no es así. No si no se organiza una respuesta, una resistencia, una lucha de clases y una revolución armada.

Lejos de estas utópicas pretensiones, el Capitalismo globalizado está en aras de lograr la dominación absoluta de nuestro planeta y de nuestra especie. Tiene prácticamente el monopolio de la violencia y el poder en todo el mundo (armas, dinero, espionaje, ejércitos, medios, mafias, leyes, etc), lo cual lo sitúa en un lugar muy ventajoso. Mucha gente no ve que la violencia del sistema capitalista no sólo sirve para destruir la resistencia social (pacífica o violenta), sino que sirve también para destruir una parte de si mismo cuando la producción mundial llega a su límite planetario. Precisamente en una crisis como la que estamos viviendo, el Capitalismo utilizará la violencia para arrasar parte de los medios de producción mundiales con el fin de reestrablecer a posteriori la producción masiva y constante, un nuevo período donde la producción aumentará hasta que el crecimiento de las economías capitalistas se topen con otra crisis de sobreproducción.

Por este motivo hay que comprender también que la guerra no sólo se hace porque sea un negocio, sino que, en momentos de gran depresión, se hace porque es la única forma que tiene el sistema capitalista de reestablecer el crecimiento.

De igual forma, se equivocan aquellos ecologistas que creen que el Capitalismo se detendrá ante un gran cataclismo mediomabiental. El crecimiento ilimitado es posible en un planeta finito, siempre y cuando, periódicamente, se destruya una gran parte de la población y de la maquinaria productiva. Por eso el Capitalismo está próximo a una nueva gran guerra. Porque la guerra es el único mecanismo actual que tiene el Capitalismo para allanar el camino al crecimiento ilimitado. Por esto la premisa de que el crecimiento no debe detenerse jamás, sí es posible en un planeta finito, en tanto en que se entienda este crecimiento como una sucesión de dientes de sierra, y no como una pendiente constantemente creciente. De esta forma, el crecimiento capitalista puede ser ilimitado, en cuanto a que esté compuesto por períodos temporales de crecimiento seguidos de períodos temporales de decrecimiento, es decir, de crisis y de guerras.

Hay que entender a qué Capitalismo nos enfrentamos. Cuando el Capitalismo era joven y las fuerzas productivas no se encontraban tan desarrolladas como lo están en la actualidad, las propias crisis económicas destruían y reestructuraban el mercado lo suficiente como para poder seguir creciendo una vez superado el mal trago. Ahora las crisis ya no serán nunca más garantía suficiente para la correcta destrucción productiva, sólo la guerra a gran escala ofrecerá al Capitalismo la destrucción adecuada a la sistémica sobreproducción mercantil.

En unos pocos años, probablemente en 2017 o antes, cuando las actuales reformas neoliberales hayan destruido las economías periféricas de la Eurozona ahogando a los distintos paises y a sus ciudadanos en un mar de deudas, tal vez estalle lo inevitable…

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