Capitalismo y Pobreza

Con motivo de la crisis económica, se hacen notorios nuevos aspectos de la ideología dominante instalada en la sociedad: el comportamiento de numerosos medios de comunicación capitalistas ha cambiado con respecto a períodos anteriores. Ahora los medios del sistema inciden de forma más persistente en mostrarnos las desgracias y la pobreza existentes en el Tercer Mundo.

¿Por qué?, es muy sencillo.

En época de crisis la gente empieza a ver las contradicciones del sistema capitalista. Estas contradicciones siempre han existido, solo que ahora se muestran de una forma más evidente. Entre otras, existe la contradicción entre clases sociales, principalmente entre los explotadores capitalistas y los explotados asalariados (en la cual se esconde la contradicción productiva fundamental e inherente al sistema: la contradicción entre el Capital y el Trabajo). Sin embargo, normalmente la gente no ve esta contradicción desde una perspectiva clasista (menos aun desde una perspectiva productivista), sino que simplemente ve la contradicción entre el rico y el pobre. No obstante, estos pequeños pasos críticos que da la gente, aun sin comprender la raíz del problema, son suficientes para molestar a la clase capitalista.

Por tanto, al capitalismo no le interesa que la gente empiece a ver los problemas del sistema puesto que una persona con un mínimo de conciencia y pensamiento crítico podría darse cuenta de muchos más problemas: entre ellos, que el capitalismo no es democrático, y menos aun el mejor de los mundos. Pero dado que la mente humana es sumamente hábil en el autoengaño, los medios de comunicación dominantes perseveran precisamente en engañar nuestras mentes en todo momento para persuadirnos y hacernos cómplices de su tiranía.

Nuestra mente es por tanto un espacio al que verter ideas, algo así como un mercado al que saturar de productos. Cuantas más ideas erróneas o falsas tengamos, mejor para el sistema capitalista: menos gente será entonces consciente de la realidad que le rodea o crítica con el mundo en el que vive, y por tanto, más gente dará por válidas las ideas y los argumentos que vienen a defender este sistema inhumano e injusto.

Pero de lo que quiero hacer mención hoy, es de uno de los aspectos que conforman esta ideología dominante: la pobreza del Tercer Mundo.

Dado que los medios de comunicación capitalistas comprendieron la imposibilidad de escondernos el problema de la miseria y la pobreza en el Tercer Mundo, han decidido mostrarnos esta realidad desde una perspectiva consumista pero también basada en el miedo.

Por un lado, nos muestran la cruel realidad no para que critiquemos el capitalismo, no, el problema de la pobreza nos lo muestran desarraigado del sistema capitalista: según su visión del problema la gente del Tercer Mundo es pobre porque no es inteligente, y por tanto no podemos hacer más que velar por ellos y realizar algún que otro acto de caridad.

¡Fantástico!, ¡de este modo podremos sentirnos mejor y creer que ayudamos a solucionar el problema de la pobreza!, ¡tan sólo hay que enviar un SMS!, ¡así seremos responsables y ejemplares!…

Bueno, todo esto no es más que un aberrante acto de manipulación y autoengaño. En realidad el problema de la pobreza y la miseria son inherentes al sistema capitalista actual, dado que la abundancia de productos en el Primer Mundo depende estrechamente de su escasez en el Tercer Mundo. El Tercer Mundo no existe por accidente, sino por imposición del Primer Mundo. Desde hace siglos el Capitalismo Occidental se ha dedicado a sobreexplotar los países de África, Sur América Oriente Medio y Asia. Si África lleva 300 años sumida en la pobreza mientras que aquí nos hemos desarrollado enormemente, es porque así está configurado este sistema. Robamos recursos al Tercer Mundo, hacemos de la desigualdad un criterio de progreso, y por mucho SMS u ONG caritativa, el problema del hambre no puede resolverse jamás dentro del marco actual del capitalismo.

De hecho, en el mundo ya se producen alimentos suficientes para satisfacer las necesidades alimentarias de toda la gente, y si en el Tercer Mundo se mueren de hambre, el problema es del Capitalismo, es decir, de la injusta y desigual distribución de bienes y riquezas que se derivan del dominio incuestionado de la propiedad privada en los medios de producción y distribución de mercancías. Por tanto, el peso de la responsabilidad debe recaer sobre los capitalistas por ser ellos los propietarios de estos medios, y ninguna forma de consumo va a poder remediar la pobreza hasta que no se erradique por completo la propiedad privada de los medios de producción, lo cual sí nos involucraría.

Por otro lado, el conocimiento de este escenario de pobreza que sufren millones de personas es fundamental para que los capitalistas controlen a la sociedad occidental. Mientras aquí también nos roban, precarizan y explotan, el hecho de compararnos con un mundo mucho más empobrecido nos hace valorar positivamente nuestra condición servil. De esta forma damos cabida a un comportamiento conformista y consumista al que, por otro lado, nos tienen muy bien acostumbrados, pero que lejos de solucionar alguna cosa, lo sigue empeorando todo cada vez más.

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