Las Cooperativas, Alternativa a la Explotación Burguesa

¡Banqueros y Empresarios, no sois necesarios!

Con esta consigna han arrancado en España multitud de protestas e iniciativas. Y es que, existe un mercado alternativo cooperativista que podría, en un futuro más o menos cercano, plantar cara al dominio y la supremacía de las relaciones de producción capitalistas. No son pocos los ejemplos de empresas capitalistas que han cerrado con la crisis, pero cuyos trabajadores, con esfuerzo y dedicación, han vuelto a levantarlas en forma de cooperativas.

El movimiento cooperativista tiene mucho que enseñarnos y sobretodo mucho potencial que desplegar, especialmente como alternativa a los recortes, despidos y privatizaciones que la sociedad y los trabajadores estamos sufriendo constantemente.

Empezar a cambiar las cosas es muy complicado, y precisamente por ello, la revolución está a años luz de nuestras posibilidades. No existen condiciones ni objetivas ni subjetivas para una revolución social que abogue por el socialismo y por tanto, por la destrucción y superación del sistema capitalista. Antes de que esto ocurra hay mucho por hacer, mucho camino por recorrer que aún no ha sido siquiera trazado. Estoy hablando, en parte, de lo que puede aportar el movimiento cooperativista.

El gobierno capitalista de España está en aras de privatizar toda la educación, la sanidad, las pensiones y los servicios sociales. La empresa privada saldrá así triunfante después de décadas de preponderancia del sector público sobre las necesidades básicas. El negocio es el negocio, y los derechos sociales y laborales son secundarios.

Ante tales aberraciones y atrocidades, estamos llamados a actuar según nos guíe nuestra propia conciencia y sentido común. El camino, lo tiene que guiar la empatía y la solidaridad hacia los más desfavorecidos, pues como personas que son, también merecen vivir dignamente.

En esta línea, ¿qué puede ofrecernos el movimiento cooperativista? el siguiente gráfico puede aportarnos algunas ideas:

http://img9.imageshack.us/img9/6986/cooperativas.png

Para que el movimiento cooperativista pueda desarrollarse se necesita un recurso fundamental: el dinero. ¿Cómo se puede obtener dinero para el mercado cooperativista? muy sencillo: es necesario cancelar nuestras cuentas con la banca tradicional privada y trasladar nuestras nóminas y ahorros a entidades no especulativas y dedicadas a la inversión productiva. He puesto los ejemplos de Triodos Bank y Coop57, pero hay otros.

¿Qué se lograría, por tanto, trasladando nuestro dinero de la banca privada al mercado cooperativista?

En primer lugar, dejar de dar dinero a una banca explotadora, tramposa, criminal y especulativa, que promueve el desempleo y las privatizaciones, y que invierte en industria militar para que el ejército y la policía puedan masacrarnos a gusto. Y en segundo lugar, dando dinero a las cooperativas bancarias nos aseguramos la financiación y el desarrollo de cooperativas, iniciativas sociales y organizaciones solidarias que generan riqueza, empleo y luchan por defender nuestros derechos y libertades. No es la panacea, pero es un paso muy importante. Con esta infraestructura económica (cooperativas bancarias) se podrían financiar y desarrollar cooperativas e iniciativas sociales tales como:

– La creación de nuevos centros educativos alternativos (cooperativas educativas) donde los maestros, monitores y profesores que han sido despedidos por los recortes y las privatizaciones capitalistas, puedan dar clase, a un precio muy razonable, a todos aquellos que a su vez, han sido expulsados del sistema educativo por el aumento de las tasas de matriculación, material escolar, etc.

Esto no sólo generaría puestos de trabajo, sino que ofrecería un servicio tan básico como la educación. Pero claro, ¿cómo lograr que esa educación sea vinculante u oficial? no hay problema, porque el marco cooperativista también desarrolla sus propias empresas para que la gente trabaje. Es decir, con un título expedido por las cooperativas educativas, sería posible trabajar para las cooperativas integradas en el marco cooperativo, en la media de lo posible.

– La creación de nuevos centros sanitarios alternativos (cooperativas sanitarias) donde los médicos y enfermeros que han sido despedidos por los recortes y privatizaciones capitalistas, puedan practicar la medicina (científica) a un precio muy razonable, a todos aquellos que no puedan pagarse un médico.

Las posibilidades son asombrosas. Estos ejemplos pueden extrapolarse a otros servicios sociales como dependencia o incluso pensiones. El marco cooperativista debería servir para organizar lo que las empresas y el Estado burgués nos niegan, para hacer ver a la sociedad que no hay peor mal que esperar a que las cosas cambien por si solas, a que la empresa privada y la banca privada, puedan resolver esta situación. Tenemos que edificar una infraestructura nueva que pueda crear empleo y ofrecer servicios al margen del Estado y de la empresa privada.

Poner nuestro dinero en el lugar adecuado puede favorecer un cambio. No es fácil, para ello tenemos que ser muchos y además querer implicarnos. Pero ante todo, hay que tener en cuenta que estas iniciativas están mucho más cerca que una revolución socialista.

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