Reflexión sobre el Movimiento Comunista

El movimiento comunista ha sido derrotado. Desde dentro, y desde fuera. El comunismo ha sufrido una derrota total.

En el primer mundo los comunistas no tienen presencia en prácticamente ninguna organización importante o de peso. La actividad de los comunistas es muy limitada, del mismo modo que sus medios y su articulación interna. El movimiento comunista es por tanto un movimiento disgregado, atomizado por la corriente burguesa, sin liderazgo, sin radicalidad, sin praxis marxista…

Desde el desmantelamiento de la URSS, el movimiento comunista se ha vendido al mejor postor y ha dejado de lado sus ideas, sus metas, sus proyectos, su lucha, su filosofía, su dialéctica…

El movimiento comunista es ahora otro engranaje más del sistema como históricamente han sido siempre los anarquistas o los trotskystas. Los comunistas han dejado de ser parte de la solución, para pasar a ser parte del problema. Y es que el enemigo burgués a vecencer ha calado tan hondo, su lucha ha sido tan superior e implacable, que se ha vuelto prácticamente invencible. Pues el enemigo está ahora instalado en las conciencias de los mal llamados o autoproclamados comunistas. Y es desde dentro desde donde muere el comunista.

Por otro lado, no hay partido comunista que intente contrarrestar esto. En su defecto existen “cosas” que tienen el nombre o las siglas comunistas y que para hacerse ver utilizan eslóganes, consignas, pancartas, banderas, e incluso canales en Youtube. Pero pretender asociar eso con el comunismo o con lo que debería ser el movimiento comunista es un auténtico despropósito. En todo momento, es la burguesía la que marca el camino de los supuestos comunistas:

Cuando no estábamos en crisis, crítica la justa. La tendencia más habitual han sido los acuerdos y los pactos con organizaciones conformistas, revisionistas o reformistas en el mejor de los casos. Renunciaron al plantemiento de la lucha de clases, ni siquiera fueron capaces de preveer la crisis actual de lo cegados que estaban. Una actitud claudicadora que ha llevado inequívocamente a prolongar la paz social (para la clase burguesa) y atenuar el enfrentamiento y por tanto, la lucha de clases (de la clase obrera).

Pero aunque el movimiento comunista no quiera aceptar la necesidad de plantear la lucha de clases, ésta existe, es un hecho, y si los obreros no están en ella, quien va a luchar van a ser los burgueses. Y por tanto, otra vez, victoria de la burguesía.

Cuando hemos entrado en crisis, ha empezado la agitación de los comunistas, también movida desde movimientos sociales y organizaciones de base, pero sobretodo se ha intentado canalizar este descontento hacia el voto. Las elecciones, desde siempre, han marcado mucho al movimiento comunista, muchos se deben haber creído que estaban viviendo realmente en una democracia y que lo realmente importante no era la formación de cuadros, elevar el nivel de conciencia, o articular mejor el movimiento, sino obtener más votos.

Todos los partidos comunistas que se presentan a las elecciones sin antes hacer un trabajo más profundo, más táctico, más honesto, más útil y en definitiva de más valor, están estafando a la gente. Si, es una pérdida total de tiempo. Ahí la burugesía ha ganado de nuevo, pues ha seguido inyectando su doctrina y dividiendo a la gente, a la clase trabajadora explotada.

Además, el movimiento comunista, o al menos una parte muy importante de él, cobra del Estado Burgués, es decir, su enemigo lo alimenta. Y por ende, quien paga manda. Por eso no ha habido desde hace décadas una emancipación del movimiento comunista con las instituciones corruptas y verticales del Estado. No hablemos ya del ámbito sindical, eso merecería una entrada dedicada.

El comunismo está por tanto sujeto y anclado a la raíz del problema, porque en realidad, el panorama es muy sencillo de comprender: la clase burguesa cada día tiene más influencia, más medios, más poder, y más consciencia y organización de clase que ninguna otra clase social del mundo. Por eso en plena crisis han aumentado casi un 10% el número de ricos en el mundo, saben perfectamente como pueden estrujarnos cada vez más, y saben que no existe organización capaz de frenar sus planes.

La victoria sigue siendo de la burguesía incluso en plena crisis del sistema capitalista. Ahora el paradigma que han creado, por si los comunistas no se han enterado, es hacer que la clase trabajadora explotada sienta aprecio por su trabajo servil, es decir, que sienta aprecio a su condición de esclavo. ¡Es una suerte tener trabajo!, ¡quien quisiera ser un explotado antes que morirse de hambre!, ¡claro que sí, viva el trabajo alienante!

Donde antes había movilización, formación, organización, protesta, crítica, lucha y solidaridad, ahora hay resignación, pasotismo, conformidad, egoismo, individualismo, etc. La gente no mira por los demás, mira por ella misma. Y los comunistas son parte de esta gente. Si esto sigue así, la burguesía segurá venciendo y todos nosotros estaremos cada vez peor.

El movimiento comunista tiene que iluminar el camino, ser la esperanza de la rebeldía, tiene que estar por encima de las masas, escuchándolas, motivándolas y organizándolas.

Y es que, la labor de los comunistas debería ser precisamente la que han estado desarrollando tantos y tantos movimientos sociales: cuando hay un problema concreto se lucha para intentar resolverlo. Los comunistas no hacen eso. Ellos, bueno, están ahí con sus pajas mentales, en las manifestaciones, a veces en las universidades, en algún que otro sindicato, tienen partidos, también se ven organizaciones de cuatro gatos que no se sabe muy bien cómo logran subsistir, pero a la hora de la verdad, ni ayudan a formar a la gente, ni elevan el nivel de conciencia (más bien lo embrutecen con su doctrina antimarxista en el mejor de los casos), ni ayudan a articular un movimiento más amplio de protesta. A lo sumo apoyan protestas que no han levantado ellos, hacen algún vídeo, lo cuelgan en Vímeo o en el Youtube, lo postean en algún que otro foro, ponen “me gusta” en el facebook a cuatro noticias de medios alternativos, venden cuatro chapas y cuatro camisetas del Ché, y con eso ya han hecho el mes. Al mes siguiente, más de lo mismo.

Mientras tanto, siguen muriéndose de hambre millones de personas, siguen los recortes en derechos sociales y laborales, seguimos siendo unos mercenarios explotados del trabajo, el gobierno sigue privatizando los servicios y las empresas públicas, los servicios secretos nos siguen espiando a todos, los capitalistas siguen financiando guerras y destruyendo el medio ambiente, se siguen formando cada vez más mafias, hay cada vez más corrupción, la policía tiene cada vez más impunidad, y supongo que llegará el día en que nos lleven a todos al paredón y pensemos, ¡coño, en que mundo hemos vivido! Pero el que lo vea por la tele la apagará y pensará: ¡buf, suerte que no me ha tocao! Y luego a otra cosa mariposa, que cada cual mira por lo suyo, que la vida son dos días.

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