Crítica al Frente Cívico

Si el Frente Cívico es un espacio de acción, donde entre otras cosas, también se piensa y se razona, invito a compartir la siguiente reflexión:

Partimos de la base de que ningún partido político es capaz de solucionar nada. Pero, ¿entendemos por qué esto es así? más que nada porque, de la respuesta correcta hallaremos las críticas adecuadas que debemos hacernos en referencia al Frente Cívico.

¿Por qué entonces ningún partido político es capaz de solucionar nada?

En primer lugar, porque un partido o incluso una plataforma política de organizaciones sociales, no hace nada sin una rebeldía previa de la sociedad y sin que esa rebeldía se traduzca en una mayor implicación social, desde la formación hasta la articulación de movimientos, sobretodo en el ámbito laboral.

En segundo lugar, porque los partidos políticos históricamente combativos han renunciado al marxismo. Y de esta causa se derivan los efectos y los problemas anteriormente citados porque los partidos de izquierdas no están estimulando a las masas en absoluto. Lo único que están haciendo es derivar el descontento y la indignación hacia la adopción de unas determinadas ideas que en un futuro sólo se podrán materializar si en las próximas elecciones votamos al partido y éste sale victorioso.

Es decir, los partidos políticos han abandonado el marxismo y la lucha de clases en detrimento de la socialdemocracia. La formación intelectual y la praxis que pueda aportar un partido político de estas características a sus militantes y votantes serán siempre pobres y epidérmicas. Y como consecuencia de ello, todos ellos quedarán esquilmados de todo espíritu crítico, constructivo y combativo.

En resumen, ningún partido político es capaz de solucionar nada porque no hay ningún partido proletario. La conciencia de clase no se enseña, no se trabaja políticamente en los centros de trabajo ni en los sindicatos, no se combate suficientemente la ideología mercantil, las pseudociencias, la religión, y mucho menos los dogmas económicos del capitalismo. Ello permitiría ir elevando el nivel de conciencia, los conocimientos prácticos y la solidaridad entre los trabajadores. Se iría reforzando el espíritu crítico y combativo, y poco a poco se irían sumando trabajadores a la lucha contra el poder que los explota y oprime.

El único motor del cambio es la lucha entre explotadores y explotados, entre capitalistas y obreros. La sociedad está cambiando rápidamente hacia los postulados neoliberales debido a la lucha implacable que está desplegando la burguesía. Si no contrarrestamos esto en los tres ámbitos de la lucha de clases (político, económico e ideológico), la corriente de la historia nos seguirá arrastrando hacia donde dicha minoría rica crea oportuno.

Siguiendo con este razonamiento, ¿en que tesitura dejan estas conclusiones al Frente Cívico?

Hay que comprender que para cambiar las cosas, además de un partido y un sindicato proletario, se necesitan ciertas condiciones materiales que, evidentemente, aun no se están dando. Así que, aunque tuviéramos en España un Lenin y un partido bolchevique, no podríamos cambiar nada. Pero eso si, cuando se dieran las condiciones materiales para la realización de un cambio, de una revolución, al menos la sociedad, o más bien una parte de ella, estaría preparada para poder aprovechar esa oportunidad.

En este sentio el Frente Cívico como tal, tampoco podrá ser motor de ningún cambio. Puede ayudar, eso sí, a reforzar los lazos de solidaridad entre agrupaciones, asociaciones, organizaciones, movimientos sociales, etc. Puede hasta convertirse en plataforma de plataformas, pero si renuncia a la lucha de clases, si no centra sus esfuerzos en la lucha de la clase obrera, si no ayuda a que estudiantes, pensionistas y otros trabajadores se sumen a la causa de la lucha obrera, tampoco el Frente Cívico podrá solucionar nada.

Existe además, un principio fundamental que el Frente Cívico no parece contemplar. En toda la historia del hombre, los grandes cambios sociales, económicos y políticos, las grandes revoluciones, nunca las han realizado mayorías. Sin embargo, es posible que en el futuro sí puedan realizarse revoluciones mayoritarias, pero en más de 5.000 años de historia eso nunca ha ocurrido. Conviene empezar a tener en cuenta la historia del hombre si pretendemos mirar hacia el futuro con rigor y coherencia.

Las revoluciones sociales las hacen las masas populares, esto está clarísimo, porque sin masas populares, sin teoría revolucionaria y sin condiciones objetivas materiales, no es posible realizar un cambio sustancial en el modelo económico.

Se habla mucho de Gandhi, pero Gandhi nunca logró un cambio de modelo económico. Pero de Gandhi ya hablaré más adelante más minuciosamente.

Del que debemos tomar verdadera referencia, porque ha sido el gran consumador del pensamiento revolucionario materialista, es de Lenin. Lenin, Stalin y la revolución bolchevique. También de Fidel Castro, el Ché y la revolución cubana. Estos son los revolucionarios y las revoluciones más próximas que más esperanza han arrojado en el terreno de la lucha de la clase obrera y el porvenir de la humanidad.

Por tanto, en ningún caso las revoluciones las hacen las mayorías. Alcanzar la mayoría es más un sueño utópico que algo en lo que debamos centrar nuestra actividad política, como así lo pretende el Frente Cívico (somos mayoría). Porque aunque la población explotada y oprimida sea la inmensa mayoría de la sociedad, el modelo económico capitalista ya se ha encargado de dividirnos y de conformar modelos relacionales muy concretos entre las personas.

Como ya aventuraba Marx, “es el ser social el que determina la conciencia del hombre, no la conciencia del hombre la que determina su ser social”. El impacto de la realidad objetiva, de sus relaciones productivas, de la dominación de la clase capitalista sobre el resto de personas, es lo que nos moldea. Y a ello somos perfectamente capaces de adaptarnos, nos educan para ser sumisos, no para pensar libremente y rebelarnos. Eso está sólamente al alcance de unos pocos valientes que a lo sumo podrán influenciar a algunos sectores de la sociedad, pero nunca a la inmensa mayoría de ella.

Cambiar el mundo capitalista comporta luchar contra la burguesía y la propiedad privada. Y al final, en última instancia, el poder nunca vacilará en utilizar la violencia para proteger sus intereses y sus privilegios. Es por ello que, sin violencia, tampoco podremos llegar a cambiar el modelo económico. Es así y ocurrió tanto cuando los capitalsitas derrotaron a los señores feudales, como cuando bolcheviques y castristas derrocaron a sus amos capitalistas.

La historia se repite, así que aprendamos de ella. Las buenas formas y las buenas palabras, no lograrán cambiar la atrocidad ni la locura capitalistas. Éstas sólo pueden ser erradicada a través de la lucha de clases y la violencia revolucionaria.

A modo de conclusión, el Frente Cívico falla por tres motivos:

  • No centrarse en la lucha de la clase obrera.
  • Querer buscar mayorías.
  • Renunciar a la violencia.
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