La Burguesía y el Marxismo

La clase trabajadora no ha sido, ni de largo, la clase más beneficiada de los descubrimientos de Marx. No de momento. En efecto, Marx tuvo razón en todo lo que escribió y descubrió, y aun muerto la sigue teniendo. Hasta la fecha, refutar al genio de Marx sigue sin estar al alcance de nadie. Tan sólo los hipócritas y los simplistas pueden pretender, como un curandero que pretende saber más que la propia medicina, refutar y rebatir a Marx.

En la época de Marx, ni el más grande intelectual de la época logró nunca hacerle sombra. Y es que, como ya dijo Lenin, “la teoría marxista es omnipotente porque es verdadera”. Claro que, una vez muerta la cabeza pensante, denigrar a Marx ante una sociedad poco cultivada y muchas veces sumergida en la más absoluta ignorancia y decadencia, es relativamente sencillo.

La propaganda y la mentira se convierten en verdad cuando se repiten incansablemente, y es en este paradigma en el que precisamente nos encontramos. La burguesía, al descubrir a Marx, descubrió realmente el funcionamiento de su propio sistema, pues Marx logró descifrar los enigmas de la explotación y las leyes por las que se rigen el Capital y el sistema mercantilista. Y descubrió también, las armas de su propia destrucción: la organización revolucionaria de la clase trabajadora.

En efecto, la burguesía se dotó de un arma muy poderosa: el conocimiento.

Culta de por sí, dotada de innumerables riquezas, y dueña de la práctica totalidad de los medios de comunicación, la burguesía ha tratado desde entonces de encubrir los descubrimientos de Marx. Ha pretendido falsearlos, ocultarlos, omitirlos, denigrarlos, y en no pocas ocasiones ha logrado tener un éxito absoluto en esta tarea.

El marxismo, sin embargo, también ha traído cosas buenas para las clases explotadas. Pues gracias a los intelectuales comunistas que transmitieron estos conocimientos, los trabajadores lograron conocer el marxismo, elevar su conciencia de clase, entender la naturaleza del sistema y de la clase que los oprime. Este conocimiento se ha manifestado a lo largo de la historia en nuevas y más avanzadas formas de lucha: organizaciones, protestas, huelgas, revueltas, y en algunos casos ese caldo de cultivo ha eclosionado en forma de revoluciones, colectivizaciones, socializaciones, expropiaciones a la burguesía, etc.

Pero al final, de una manera u otra, la clase burguesa ha salido siempre victoriosa. Ahora su dominación de clase es total, pues el capitalismo ha logrado lo que ningún otro sistema ha logrado jamás: colonizar todos los recodos del planeta.

El sistema capitalista se define entonces por su omnipresencia a lo largo y ancho del mundo: la Globalización, que ocupa a la vez todos los espacios y todos los sectores de la vida. No profesa más que el producir, el vender, el consumir y el acumular cada vez más. El capitalismo ha reducido todas las relaciones humanas a unas parcas relaciones mercantiles, y considera tanto al hombre como a la Tierra simples mercancías. El único derecho que reconoce es el derecho a la propiedad privada. Al único dios que rinde culto es al dinero. La oposición política ha quedado relegada de las instituciones, pues el pluralismo parlamentario no es más que el disfraz del partido único de la burguesía.

He ahí la verdadera cara del totalitarismo moderno que ellos llaman “democracia liberal”, pero que es hora de llamar por su verdadero nombre: el sistema totalitario mercantil.

Pero, ante todo esto, ¿es el capitalismo el fin de la historia?

No, no es el fin de la historia. Estaríamos totalmente perdidos si la burguesía siempre estuviera unida en contra nuestra. Afortunadamente, la burguesía, que está fuertemente unida con el objetivo de explotarnos y someternos, también lucha consigo misma. De hecho, las consecuencias más visibles y aberrantes de esa lucha avara, competitiva y codiciosa, han sido precisamente las dos grandes guerras mundiales.

Ni contra judíos, ni contra comunistas. Las dos grandes guerras mundiales fueron guerras entre burgueses.

Y es que la burguesía, cuando logra dominar y someter a los trabajadores, aun prosigue en su lucha por adquirir más poder y más cuota de mercado, pero esta vez, ya a costa de otros burgueses. Por tanto, la burguesía es incapaz de estabilizarse o planificar la economía, y se rige únicamente por las sacrosantas leyes de su propio sistema mercantil: la búsqueda del máximo beneficio posible, el crecimiento constante e ilimitado, la incesante acumulación capitalista, la atroz anarquía productiva y especulativa, etc.

Cuando la producción material logra cubrir las necesidades o las capacidades de compra de las masas trabajadoras, entonces llega ineludiblemente la sobreproducción, el estancamiento de la economía, la consiguiente búsqueda de más beneficios en los mercados financieros, las inevitables burbujas especulativas y finalmente el estallido de las crisis sistémicas. Con cada crisis, el capitalismo sólo puede hacer que destruir y concentrar la producción, y a cada crisis que pasa se refuerza la maquinaria que la ha generado, y por tanto el inevitable agravamiento de las crisis futuras. Cuando la crisis no basta para poder crecer y aumentar los beneficios, entonces la burguesía empieza a luchar entre ella hasta las últimas consecuencias: la guerra, el fascismo y la desolación.

La ley de la selva es la lógica dominante, y como la burguesía es incapaz de quebrantar su propio modelo lógico, esta ley se aplica a todos por igual.

Pero precisamente ahí es donde reside nuestra gran baza. Si las crisis son para los capitalistas una oportunidad para hacerse más ricos a costa de empobrecer a más gente, las guerras y el desgaste militar de los Estados capitalistas son nuestra gran esperanza. Sólo la desintegración de los Estados y la miseria podrán encaminarnos hacia la transformación del sistema capitalista en sistema socialista.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: