¿Por qué Lenin y no Gandhi?

Contrariamente al discurso simplista que muchas personas practican, la cuestión no es, y nunca ha sido, tener que elegir entre pacifismo o violencia. La cuestión siempre ha sido ¿qué pretendemos hacer con dichos medios realmente?. Pues definir en primera instancia lo que queremos, es decir, concretar nuestra finalidad, nos hará comprender qué medios concretos existen y funcionan en la realidad para poder alcanzar nuestros objetivos.

Se habla muchas veces de que la Revolución Pacífica es posible. Yo no sólo lo pongo en duda, sino que lo niego rotundamente. Veamos por qué:

Cuando se trata de cambiar un sistema económico por otro, hay que comprender la importancia y la peligrosidad de tal hazaña. No estamos hablando aquí de subir impuestos a las clases dominantes, ni de limitar sus privilegios de clase. Se trata literalmente de enfrentarse a esas clases dominantes, a los que tienen el poder, y entonces arrebatárselo. Si la clase dominante (en el capitalismo, la burguesía) tiene tanta influencia y poder como para controlar el Estado, y además dispone de medios de violencia como la policía y el ejército que existen únicamente para defender sus privilegios e intereses, es evidente que enfrentarse al poder implica enfrentarse directamente a tales medios de violencia. ¿Puede alguien en su sano juicio pretender negar esta realidad? no, no puede. Otra cosa es que a esta persona o grupo de personas les guste soñar e inventarse cómo deberían ser las cosas en la vida. ¿Tiene por tanto algún futuro el pacifismo frente a la opresión y la represión burguesas? no, no lo tiene.

No estamos en un mundo justo ni igualitario. Poder votar no implica que haya democracia. El capitalismo se define ante todo por la dictadura de la burguesía. Hoy por hoy, desde el más “democrático” de los países, hasta el más tiránico y fascista, todos ellos comparten la misma característica: son regímenes políticos subyugados a la dictadura de la burguesía. Es decir, subyugados al Estado burgués y al sistema capitalista.

Una dictadura en lo económico, basada en la propiedad privada. Una dictadura en lo político, basada en el bipartidismo parlamentario o el totalitarismo. Una dictadura en lo ideológico, basada en el control absoluto de los medios de comunicación, la educación y la cultura. Una dictadura en el terreno de la violencia, pues el Estado burgués ejerce el monopolio de la violencia.

Es por este motivo que Gandhi, utilizando el pacifismo, no pudo cambiar el sistema económico de la India. En la India nunca dejó de existir la sociedad clasista. Ya fueran burgueses imperialistas (británicos), como burgueses organizados por medio de castas, los que siguieron explotados fueron los pobres. Por eso en la India nunca se logró erradicar la explotación de los trabajadores, ni expropiar a la burguesía de sus posesiones, ni redistribuir la riqueza, ni se pudo edificar un Estado Social, ni nada de nada. La India sigue siendo, aun con su independencia, uno de los países más pobres del mundo, donde los pobres no tienen, literalmente, derecho a nada.

¿Era ésta la meta de Gandhi?, probablemente no. Pero su lucha, al renunciar a la violencia organizada de las masas explotadas, estaba condenada a la nada desde su nacimiento. Su pacifismo no hubiera podido dar más de sí ni aunque millones de personas se hubieran sumado a ella. La Revolución Pacífica no existe, es sólo un sueño, una utopía. No se puede cambiar de sistema económico sin una lucha a muerte contra el poder dominante que controla el sistema. Si la lucha social no es a muerte, tal vez se puedan cambiar algunas cosas, como por ejemplo rebajar la jornada laboral de 12 a 8 horas, independizar una colonia, etc. Pero nunca se podrá cambiar lo fundamental: el sistema económico.

Lo que se necesita por tanto, es un referente válido que haya logrado realmente lo que se proponía con los medios adecuados. Y no hay otro líder en la historia del hombre mejor que Lenin para ilustrar este caso.

Si Lenin, el Partido Bolchevique y las masas obreras, se hubieran decantado por el pacifismo en su momento, nunca se hubiera logrado la revolución y hoy en día nada sabríamos sobre Seguridad Social, Estado del Bienestar, o libertades políticas.

Tanto es así que, sucumbido el legado de la URSS, extirpados los hechos de la conciencia de los trabajadores, volvemos otra vez al capitalismo desatado y salvaje de los tiempos de Marx. Y esta vez la burguesía está mucho más preparada para combatirnos: no sólo los medios ideológicos intensifican su manipulación, los medios violentos también se refuerzan, y cuando la burguesía teme perder el poder, nunca vacila en utilizar la violencia contra el pueblo sublevado.

El pacifismo es sólo una manipulación ideológica más de la burguesía. La violencia revolucionaria es el único camino para las masas explotadas.

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