Dictadura Financiera

Dentro de 30 años el dinero efectivo dejará de existir. Todo nuestro salario, nuestro esfuerzo, nuestro sudor y nuestro sacrificio, serán simples bits codificados en alfanumérico a través de pantallas orgánicas, perfectamente diseñadas para captar todos nuestros sentidos.

Si la sociedad humana se deja llevar y no lucha por sus intereses, al final, los intereses de los ávidos y avariciosos acabarán por dominar y controlar nuestras vidas. Nuestro porvenir está en juego. Una crisis devastadora se cierne sobre la civilización humana.

Tal vez sea demasiado pronto para escribir estas líneas pero, un error en la transmisión de datos o un simple bug en el software que controle nuestro dinero podrán poner en riesgo la superviviencia de la especie humana. Jamás seremos libres del yugo de la dominación bancaria y financiera.

El control sobre nuestras vidas será total.

Incontables drones seguirán y vigilarán nuestros pasos, nos grabarán, escucharán lo que decimos, lo que vemos a través de internet, lo que nos gusta consumir y lo que no, etc. 1984 fue una bazofia anticomunista, pero nadie se da cuenta de que es un fiel relfejo de la pútrida sociedad capitalista.

El control social es fundamental para mitigar las devastadoras consecuencias que se derivan de una ineficaz planificación económica y de la consiguiente desigualdad social. Y más que en una forma de dominación a través del conusmo obligado, el control social capitalista se basa en el miedo.

El miedo. la forma más inequívoca de la reacción evolutiva por la superviviencia, nos llevará paradógicamente al fin de nuestros días. La violencia y la parálisis provocada por el miedo, son dos caras de una misma moneda: la moneda de los contrastes, de las contradicciones naturales de la vida. Luz y oscuridad, limpieza y suciedad, dolzor y amargura, bondad y maldad, trabajo y capital, explotado y explotador, libertad y represión, compartir y acaparar, ofrecer y saquear, etc.

Es primordial comprender que la lucha contra el sistema capitalsita no es una lucha puramente económica y política, sino que es una lucha plena contra la naturaleza humana, contra el ser humano tal y como la tiranía lo ha moldeado.

El comunismo no es utópico. Simplemente hay que comenzar de cero. Una nueva humanidad no se construye pensando en cosas bonitas, ni partiendo de una base alienada o viciada por la hipocresía y el cinismo.

Renovación o podredumbre, salvación o decadencia, lucha o muerte. El veredicto final es la respuesta a la cuestión que plantea hacia dónde debe dirigirse nuestra voluntad y nuestra conciencia. Como dijo Richard Dawkins, “yo tengo tanta autoridad como el Papa, salvo que no tengo a tanta gente que me crea”. Esto es lo que diferencia a un hombre de éxito, con caché y liderazgo, de cualquier otro mortal.

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